miércoles, febrero 14, 2007

Partida D&D 2ª Parte

Ale la segunda parte de la partida, esta vez me ha salido un poco largo, que lo disfruteis ^^


Enseguida que nos ven empiezan a chillar cómo locos, lo que provoca que None e Ixaropenah se echen al suelo con las manos en los oídos (ya sabía yo que esos dos no aguantaban nada). Después de unos segundos de combate la cosa no pinta muy bien… entre los dos animales consiguen derribarme, no sé si podré salir vivo de esta. Menos mal que esta vez Constantin ha dejado el cigarrillo para luego y consigue acabar con uno, el otro cae fácilmente entre el y Elentair. Nos reponemos todos y seguimos adelante y llegamos hasta una pequeña sala donde nos esperan 2 necrófagos y un necrario, esto va a ser difícil. Para empezar el necrario me muerde, pero no pasa nada, aún sigo en pie y se la podré devolver. None invoca el poder de Moradin y los dos necrófagos huyen despavoridos ante el símbolo brillante del dios enano. Lo peor es que cada uno va por una puerta diferente, lo que significa que para poder cazarlos luego tendremos que buscar mucho. Pero la pelea sigue, en medio de la refriega noto que algo se me clava en la espalda, ¡es Ixaropenah!, ¡ese maldito bastardo no ha dudado ni un segundo en dispararme a traición!, ya no tengo fuerzas para seguir, caigo al suelo una bruma me envuelve, lo último que atino a ver es una flecha que viene directamente a mi.

La oscuridad me envuelve, a lo lejos veo a mis antepasados, están tristes, contrariados, les he decepcionado, no he conseguido mi meta, además me ha atacado por la espalda un elfo, no debería haber confiado en el… voy a la luz, aceptaré el castigo que se me imponga… Llego a la luz y veo… a los mismos inútiles de siempre, cómo puede ser… Ya comprendo los dioses me han concedido una segunda oportunidad, o tal vez este sea el castigo, vagar por siempre con esta gente…

Pero bueno ya estoy otra vez en pie, no volveré a cometer el mismo error, si me vuelve a dar, mataré a ese duende fornicador de árboles. Volvemos a vagar sin rumbo por pasillos y salas, hasta que en una justo antes de abrir la puerta None se cae a un foso… y por culpa del elfo (lo que no sé aún es porque no le he matado). Al parecer el enano no se ha hecho nada, aunque no me importa demasiado, ya que he cargado contra las pequeñas criaturas que hay dentro, a los dos primeros los destripo de un solo tajo y el otro muere a los pocos segundos… he vuelto en plena forma.

Conseguimos sacar a None del foso y seguimos, llegamos a una habitación en la que hay 12 zombis, no cabe nada más allí dentro. Mejor, así haré un poco de ejercicio… De fondo se empieza a escuchar una letanía:

- Illmater escucha mi plegaria y destruye a estas impías criaturas que nos amenazan

Cómo hizo el enano antes, Constantin invoca el poder de su dios para hacer huir a esas criaturas. Esta vez la plegaria ha sido escuchada, pero no surte el efecto que yo esperaba, todos los zombis se convierten en polvo, no queda nada de ellos, al parecer Constantin está despertando de su letargo.

Seguimos vagando, pasando por pasillo, salas vestíbulos diminutos; si me encuentro con quien construyó esto lo mato. Llegamos a una puerta que da a una pequeña habitación en la que nos espera un pequeño goblin ataviado con extrañas vestiduras, parece pacífico, bueno, mas bien parecía, no le doy tiempo ni a pestañear, le embisto y le rajo de arriba a bajo, me encanta ver cómo me salpica la sangre de mis enemigos….